Erupción del volcán Anak Krakatoa: advierten que la pluma de ceniza volcánica puede paralizar los motores de las aeronaves
El volcán indonesio registró una nueva fase eruptiva de gran intensidad que proyectó columnas de ceniza y material piroclástico a miles de metros de altura.
Expertos en vulcanología y seguridad aeronáutica alertan sobre el severo peligro que representan estas partículas de silicato al ingresar a las turbinas de los aviones comerciales.
La reactivación del volcán Anak Krakatoa en Indonesia encendió nuevamente las alarmas en el ámbito de la aviación internacional. El Centro de Vulcanología y Mitigación de Desastres Geológicos de Indonesia emitió alertas de aviación tras detectar sucesivas erupciones que expulsaron gruesas nubes de ceniza volcánica, alcanzando altitudes de riesgo para las rutas aéreas comerciales que cruzan el estrecho de Sunda y el sudeste asiático.
Especialistas del sector aeronáutico explicaron que la ceniza volcánica no está compuesta por ceniza blanda de combustión orgánica, sino por minúsculas partículas de roca, minerales y vidrio volcánico altamente abrasivas. Al ingresar a las turbinas de un avión a altas temperaturas, este polvillo se funde instantáneamente dentro de la cámara de combustión, convirtiéndose en una masa vítrea líquida que se adhiere a las álabes de las turbinas. Al enfriarse y solidificarse, bloquea el flujo de aire y provoca la detención de los motores en pleno vuelo, un fenómeno letal documentado en diversos incidentes históricos de la aviación.
Además del peligro inminente sobre la propulsión de las naves, la densidad de la pluma volcánica causa severos daños en la pintura, abrasión en los parabrisas de las cabinas hasta restar visibilidad a los pilotos y fallas en los tubos Pitot, instrumentos encargados de medir la velocidad y la altitud. Ante el desplazamiento del material en la atmósfera, los organismos de control aéreo recomiendan desviaciones de rutas preventivas y restricciones de sobrevuelo en el área afectada.






