Entre el rigor literal y la crisis social: Milei tildó de "estúpida" la frase sobre la dificultad para llegar a fin de mes
En declaraciones radiales, el Presidente cuestionó duramente la expresión que grafica el deterioro del poder adquisitivo y la comparó con "estar diez días sin comer ni beber".
En una entrevista concedida a Radio Mitre, el presidente Javier Milei volvió a apelar a una interpretación sumamente literal de las metáforas populares para desacreditar los análisis sobre el impacto social del programa económico. Al referirse a la habitual expresión que describe cómo la inflación y la pérdida del salario real impiden cubrir la canasta básica durante los 30 días del mes, el jefe de Estado calificó el concepto como una "ridiculez" y un "insulto al ser humano".
"El año pasado decían que el 80% de los argentinos no llegaba a fin de mes. ¿Ustedes se imaginan esa situación? ¿Cómo podría hacer durante 10 días estar sin comer ni beber?", razonó el mandatario durante la nota. Y agregó: "Ni siquiera piensan seriamente en la construcción de una frase estúpida. Es como los animalistas hablando de que hay más de 20 millones de perros callejeros".
El hábito del Presidente de tomar metáforas del lenguaje cotidiano para llevarlas al extremo biológico y darlas por invalidadas no es nuevo. En reiteradas oportunidades ha recurrido al literalismo matemático o fisiológico para eludir el fondo de las discusiones socioeconómicas, transformando analogías sobre el bienestar o la privación en debates sobre la supervivencia biológica estricta.
Sin embargo, los datos de la realidad macro y microeconómica contrastan con el relativismo oficial. Diversos estudios de consultoras privadas y centros de estudio universitarios revelan que, si bien la población "sigue comiendo", el presupuesto de los hogares de clase media y trabajadora sufre un severo agotamiento prematuro:
Ingresos que vencen a los 20 días: Relevamientos sobre hábitos de consumo e ingresos indican que los salarios formales e informales pierden capacidad de cobertura hacia la tercera semana del mes, obligando a las familias a recurrir al endeudamiento con tarjeta de crédito para comprar alimentos o al recorte de consumos secundarios.
Caída del consumo masivo: Informes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y de consultoras especializadas en consumo muestran caídas de dos dígitos en ventas minoristas y supermercados, reflejando una contracción directa en las cantidades consumidas.
Pérdida del poder adquisitivo: Pese a la desaceleración del índice de inflación en la medición mensual, los aumentos acumulados en tarifas de servicios públicos, transporte y prepagas absorben una porción crecientemente mayor de los ingresos familiares.
De este modo, el intento del Ejecutivo por desarmar una figura retórica no logra eclipsar la encrucijada económica: la brecha entre el costo de vida y los ingresos reales continúa siendo el principal factor de estrés para la mayoría de los hogares argentinos.






