CONSUMO

Cambio en el consumo masivo: cómo se adaptan las familias ante la restricción presupuestaria

Tras confirmarse que el 78% de los hogares no alcanza el ingreso promedio nacional, los consumidores reorganizan sus compras priorizando la cercanía y las marcas económicas.

La concentración del 78% de los hogares argentinos en las franjas de ingresos bajos y medio-bajos está provocando una transformación profunda en los patrones de consumo masivo y en la economía cotidiana de las familias. Un informe de la consultora W y datos de firmas de investigación de mercado confirman que la búsqueda de promociones y descuentos dejó de ser una conducta ocasional para convertirse en una estrategia fija de supervivencia.

Frente a presupuestos familiares acotados, la población reorganizó su gasto mensual: se recortaron salidas, viajes, recitales y suscripciones digitales, al tiempo que creció la migración hacia comercios de cercanía y supermercados mayoristas. Cualquier contingencia o gasto imprevisto rompe la dinámica del mes, obligando a los hogares a recurrir al endeudamiento para cubrir gastos de primera necesidad.

El impacto es notable en la composición de la mesa familiar. Los relevamientos muestran la sustitución gradual de la carne vacuna por pollo, la reducción de verduras frescas por alimentos a base de harina y el vuelco de leche líquida a leche en polvo. Las consultoras del sector prevén un escenario de consumo masivo amesetado a la espera de una recuperación sostenida del salario real.

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