El Gobierno nacional oficializó los nuevos criterios de segmentación impositiva para la importación de bienes tecnológicos
El Ministerio de Economía modificó las alícuotas y los topes de acceso al mercado de cambios oficial para la adquisición de componentes electrónicos e insumos para la industria del software. La medida busca acelerar los tiempos de aduana pero endurece los controles sobre las divisas líquidas.
Las cámaras de comercio tecnológico analizan el impacto de la resolución sobre la cadena de valor y los precios internos de los dispositivos electrónicos. Desde el Palacio de Hacienda defienden el nuevo esquema aduanero en el marco del ordenamiento fiscal de las cuentas públicas.
El Ministerio de Economía de la Nación dictó una nueva resolución orientada a reconfigurar las condiciones operativas y arancelarias para la importación de bienes de capital y componentes tecnológicos terminados.
El nuevo marco normativo introduce una segmentación técnica que redefine los topes de facturación y los plazos de acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para las empresas locales que operan en los sectores de la economía del conocimiento y la manufactura electrónica.
La medida busca, de acuerdo con los considerandos de la norma oficial, desburocratizar los procesos de verificación aduanera pero endurece las auditorías cruzadas sobre el uso de divisas líquidas para evitar maniobras de sobrestockeo preventivo. El componente central del reordenamiento establece beneficios arancelarios directos y exenciones temporales del Impuesto PAIS para aquellos proyectos productivos que se encuadren dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas del sector informático manifestaron su preocupación ante la obligatoriedad de financiar sus compras externas con líneas de crédito internacionales propias por un plazo mínimo de 90 días antes de recibir la autorización de pago oficial.
Esta exigencia financiera representa un escollo severo para las firmas locales que carecen de espaldas corporativas globales para sostener deudas en moneda extranjera en pleno invierno. Desde las cámaras que agrupan a los importadores de electrónica y componentes de Buenos Aires advierten que las restricciones de acceso inmediato a los dólares oficiales impactarán de forma inevitable en la disponibilidad de insumos críticos y en las pizarras de precios al consumidor final.
La escasez de chips y placas madre ya genera demoras en las plantas de ensamblado del área metropolitana, obligando a reajustar los turnos laborales y las metas de entrega corporativas. El Poder Ejecutivo nacional defendió la vigencia de la reforma argumentando que el saneamiento de las reservas del Banco Central es la prioridad elemental para consolidar la estabilidad macroeconómica del país.






