RUPTURA

El oficialismo le factura a Bullrich el freno a la agenda de Sturzenegger y sospecha de "juego propio"

La tensión entre la Casa Rosada y Patricia Bullrich alcanza niveles críticos en la antesala de una nueva reunión de mesa política; el oficialismo cuestiona la "mala praxis" de la senadora tras el freno a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y sospecha de acuerdos paralelos con el peronismo.

El ecosistema libertario en el Senado atraviesa horas de máxima fricción. A solo días de una convulsionada sesión que terminó con la sanción de 74 pliegos judiciales, en la Casa Rosada persiste un profundo malestar con la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. El núcleo duro del Gobierno, particularmente el sector que responde a Karina Milei, le reprocha a la legisladora una supuesta "mala praxis" política por haber postergado el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada -uno de los pilares de la gestión de Federico Sturzenegger- sin haber consultado previamente al Poder Ejecutivo. Mientras desde la mesa chica del Gobierno aseguran que los votos para avanzar estaban garantizados y que la postergación fue un movimiento unilateral que "ensució la sesión", el entorno de la senadora se defiende alegando una falta de números reales: según sus cálculos, la semana pasada les faltaban dos voluntades críticas para alcanzar los 37 votos necesarios.

La crisis de confianza es multicausal y expone los límites de la alianza oficialista. Más allá de la aritmética legislativa, circulan versiones sobre una supuesta maniobra de Bullrich para privilegiar el tratamiento de pliegos judiciales específicos, como el de María Verónica Michelli, y otros sectores del oficialismo apuntan a un presunto acuerdo subterráneo con el peronismo para destrabar la maratónica sesión del jueves pasado, una acusación que habría sido deslizada incluso por sectores de la oposición. El proyecto de ley, resistido especialmente en su capítulo 3 por cambios en las leyes de expropiaciones, tierras rurales y manejo del fuego, se convirtió en el epicentro de la disputa. Mientras el Gobierno busca abrir el juego para modificar el texto y alcanzar el quórum necesario, la figura de Bullrich aparece cada vez más aislada del mainstream libertario. La senadora, fiel a su estilo desafiante, respondió a los cuestionamientos con un video en redes sociales al ritmo de Tita Merello, marcando territorio de cara al 2027 y preparando el terreno para una reunión de mesa política en la Casa Rosada que promete ser, cuando menos, tensa.

Los focos de conflicto en la mesa chica libertaria

  • El "poroteo" en duda: Mientras el oficialismo asegura que contaba con un piso de 37 votos para aprobar la Ley de Propiedad Privada, los alfiles de Bullrich sostienen que el número era insuficiente y que arriesgarse a una votación en esas condiciones hubiera sido un suicidio político.

  • La sombra del PJ: La sospecha de que la senadora pactó con el peronismo para facilitar la aprobación de los 74 pliegos judiciales a cambio de postergar otros temas calientes ha generado una desconfianza difícil de revertir en los pasillos de Balcarce 50.

  • El capítulo 3, el nudo gordiano: La resistencia a las reformas en las leyes de expropiaciones y tierras rurales sigue siendo el mayor obstáculo. El Gobierno está ahora abierto a introducir cambios en el texto para ablandar a los aliados más reticentes y conseguir la sanción.

  • La insularidad de Bullrich: Funcionarios del Ejecutivo grafican la situación señalando que la senadora se mueve con "dos o tres aliados circunstanciales" en función de sus propios intereses, lo que la deja fuera de la sintonía estratégica que intenta imponer la Secretaría General de la Presidencia.

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