EMPLEO

Sturzenegger proyecta un éxodo de 1,5 millones de empleos pero ya cerraron 14.000 empresas en un año

Mientras el ministro Federico Sturzenegger vaticina un éxodo laboral de 1,5 millones de personas hacia el interior profundo al amparo del modelo minero y energético, los registros de la SRT revelan que el entramado productivo privado acumula 25 meses de retroceso y la pérdida de más de 26.000 empresas en la era libertaria.

El ministro de Desregulación afirma que es un "mito" que la apertura destruya puestos de trabajo y prevé un crecimiento del 20% apuntalado por Neuquén y Catamarca. No obstante, los datos oficiales muestran una aceleración en la desaparición de empleadores, liderada por el comercio y la industria manufacturera.

El diseño macroeconómico de la administración de Javier Milei navega en una marcada dualidad entre las audaces proyecciones teóricas de sus cuadros técnicos y la crudeza de los indicadores de la economía real. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, expuso una ambiciosa visión de largo plazo al proyectar un "cambio demográfico masivo" en la Argentina durante las próximas tres décadas. Según la tesis del funcionario, el programa oficial transformará por completo la matriz productiva mediante un modelo netamente extractivo y agroexportador que impulsará la relocalización de hasta un millón y medio de personas hacia provincias con alto potencial de recursos naturales, tales como Neuquén (por el yacimiento Vaca Muerta) y Catamarca (por la minería de litio y cobre), con el objeto de satisfacer la demanda de empleo privado. Sturzenegger defendió la flexibilización laboral y el recorte del gasto público argumentando que es un "mito" que la apertura de mercados destruya empleo, al tiempo que pronosticó un crecimiento de la actividad cercano al 20% en un plazo de cuatro años, lo que a su criterio descarta problemas generalizados de desempleo en el mediano plazo.

Sin embargo, el optimismo demográfico del ministro colisiona de frente con el último reporte estadístico de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), procesado por la Consultora Politikón Chaco. Los datos duros reflejan que el tejido empresarial del sector privado formal se encuentra en un proceso de marcado estrangulamiento: en marzo, la cantidad de empresas empleadoras registró una caída interanual del 2,8%, lo que se traduce en la pérdida neta de 14.044 firmas en apenas doce meses, dejando un total de 481.635 empleadores activos en todo el país. Con este registro, el indicador encadenó veinticinco meses consecutivos de contracción interanual. Los analistas privados advierten que la velocidad del derrumbe no solo no se detuvo, sino que experimentó una fuerte aceleración desde septiembre de 2025, alcanzando en marzo de 2026 su tasa de destrucción más virulenta. Al evaluar el impacto acumulado desde el inicio de la gestión libertaria, el informe es tajante: en la "era Milei" ya desaparecieron 26.213 empresas empleadoras en el territorio nacional, marcando un retroceso del 5,2% en comparación con noviembre de 2023.

La brecha entre la matriz extractiva ponderada por el Palacio de Hacienda y la realidad de los sectores mano de obra intensiva explica el descontento en los grandes centros urbanos. El derrumbe del mercado interno se fagocitó a 5.145 firmas comerciales (una baja del 3,5%) y a 2.167 industrias manufactureras, sector que lideró las mermas relativas con un desplome del 4,5%. A nivel federal, la crisis golpeó a 23 de las 24 jurisdicciones: La Rioja encabezó la caída porcentual con un dramático -10,7%, mientras que en términos absolutos la provincia de Buenos Aires lideró las pérdidas con 4.311 empleadores menos, seguida por Córdoba con 2.187 y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 1.539. El único dato que pareció convalidar parcialmente la hipótesis sectorial de Sturzenegger fue el comportamiento de Neuquén, que se erigió como la única provincia con crecimiento neto al sumar 12 empresas (0,1%). No obstante, el contraste de las cifras expone la fragilidad del relato oficial: mientras el Gobierno fía el destino laboral de la población a la absorción de un puñado de grandes compañías energéticas y mineras enclaves, el aparato pyme comercial e industrial -que históricamente sostiene el grueso del empleo formal en el país- continúa desmantelándose a un ritmo que ensombrece cualquier promesa de derrame a treinta años.

Contrapuntos clave: Proyecciones vs. Datos del Mercado

  • La falacia del "derrame" inmediato: Sturzenegger argumenta que el modelo extractivo compensará la reducción de la planta estatal y absorberá la mano de obra desempleada. Sin embargo, el sector de la construcción -el que más rápido reacciona ante la obra pública y privada- ya acusa una baja del 9,5% de empleadores en la gestión.

  • El oasis neuquino: Si bien Neuquén fue la única jurisdicción que eludió la tendencia contractiva sumando 12 firmas, los analistas señalan que la creación de empresas enclaves de energía es infinitesimalmente inferior a la destrucción masiva registrada en las provincias industriales como Buenos Aires (-4.311) o Córdoba (-2.187).

  • La teoría del "Mito": Frente a las afirmaciones oficiales de que la apertura económica no destruye puestos de trabajo, el retroceso del 4,5% en la industria manufacturera evidencia que la desregulación expuso al entramado fabril local a condiciones de competencia desfavorables bajo el actual esquema cambiario.

  • La meta del 20% en jaque: La aceleración de la velocidad de caída de empresas empleadoras desde finales del año pasado instala serias dudas entre los consultores privados respecto a la viabilidad de lograr un crecimiento del 20% en cuatro años con un stock de empleadores formales en mínimos históricos.

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