El Gobierno busca liberar zonas protegidas para la megaminería
El oficialismo impulsa una reforma clave en el Senado para restringir la protección ambiental y atraer inversiones en litio, cobre e hidrocarburos. El peronismo se divide entre la defensa del agua y la presión de los gobernadores mineros.
El próximo jueves, el Senado de la Nación será el escenario de una batalla central para el modelo económico de Javier Milei: la modificación de la Ley de Glaciares (26.639). El objetivo de La Libertad Avanza (LLA) es redefinir qué áreas del "ambiente periglacial" (suelos congelados que regulan el agua) deben protegerse, permitiendo la actividad extractiva en zonas hoy vedadas.
Inversiones vs. Reservas de Agua
El nudo del conflicto radica en el alcance de la protección actual, que el oficialismo califica como una fuente de "inseguridad jurídica":
La postura oficial: LLA busca que solo se protejan los glaciares que cumplan una "función hídrica efectiva y estratégica". Esto abriría la puerta a proyectos de cobre y oro en provincias como San Juan y Catamarca que hoy están frenados por la ley vigente.
El reclamo de las provincias: San Juan, Catamarca y Jujuy exigen mayor autonomía sobre sus recursos (Art. 124 de la Constitución) para acelerar el ingreso de divisas por exportaciones mineras.
El peronismo, en una encrucijada
La reforma ha generado un "cortocircuito" dentro del interbloque de Unión por la Patria:
El ala ambientalista: Liderada por figuras como José Mayans y el diputado Eduardo Valdés, sostienen que los glaciares son reservas críticas de agua potable y que su degradación es irreversible ante el cambio climático. Valdés presentó un "contraproyecto" para blindar el inventario nacional de glaciares.
El ala productivista: Senadores de provincias mineras se ven "bajo presión". Necesitan las inversiones para sus distritos y coinciden en que la ley actual es demasiado restrictiva.
¿Qué dice la ley hoy y qué quiere cambiar Milei?
Actualmente, la ley prohíbe cualquier actividad industrial, minera o petrolera en glaciares y en el ambiente periglacial. La reforma de Milei pretende "dar certezas técnicas", permitiendo actividades productivas siempre que no afecten glaciares "estratégicos", una definición que los ambientalistas consideran un "cheque en blanco" para las empresas.






