"Vuelos" controlados con fentanilo y propofol: un médico muerto y anestesiólogos investigados
El Hospital Italiano confirmó una denuncia por sustracción de estupefacientes y separó a dos personas mientras avanza la investigación.
La muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar, hallado sin vida en su departamento de Palermo con una vía intravenosa conectada al pie y material descartable a su alrededor, abrió una investigación judicial sobre el presunto robo y uso indebido de propofol y fentanilo fuera del ámbito hospitalario. El caso derivó en denuncias internas, separaciones preventivas y una revisión del circuito de control de estupefacientes en el Hospital Italiano.
En ese contexto quedaron bajo investigación el anestesiólogo Hernán Boveri y la residente de tercer año Delfina "Fini" Lanusse, ambos integrantes del servicio de anestesiología del Hospital Italiano, señalados como presuntos responsables de la sustracción y posterior circulación de esas sustancias dentro de un circuito informal entre profesionales de la salud. La institución confirmó el faltante de estupefacientes y radicó la denuncia correspondiente ante la Justicia.
Según trascendió en la investigación preliminar, los medicamentos hallados en el domicilio de Zalazar -propofol, fentanilo y una bomba de infusión- habrían sido trazados hasta el Hospital Italiano, lo que activó un procedimiento interno que derivó en la desvinculación preventiva de ambos profesionales mientras avanza el expediente judicial.
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— VULGA (@vulgarcite) April 1, 2026
La causa también puso bajo la lupa reuniones privadas conocidas en el ambiente médico como "viajes controlados", encuentros en los que se administraban anestésicos intravenosos con equipamiento hospitalario para inducir estados de sedación profunda. De acuerdo con versiones difundidas entre profesionales y audios que circularon en el sistema de salud, en esas prácticas se utilizaban bombas de infusión y había personas asignadas para asistir respiratoriamente a los participantes en caso de apnea, aunque buena parte de esos datos todavía no fue incorporada formalmente a la causa judicial.
El Hospital Italiano informó oficialmente que detectó una "sustracción irregular de medicación estupefaciente" en el área de anestesiología, que realizó la denuncia ante las autoridades competentes y que inició una revisión integral de los mecanismos de control y supervisión de estos fármacos. Además, señaló que ninguna de las personas involucradas continúa desempeñando funciones mientras se desarrolla la investigación.
Especialistas recuerdan que el propofol es un anestésico de acción rápida que puede provocar sedación profunda en pocos segundos y que el fentanilo es un opioide extremadamente potente. Ambos se utilizan habitualmente en procedimientos médicos como intubaciones, endoscopías o anestesia general, pero fuera de un entorno hospitalario controlado implican un riesgo severo de depresión respiratoria y muerte. Por eso, el caso encendió alarmas dentro del sistema de salud sobre posibles fallas en los circuitos de control de drogas críticas y sobre la circulación informal de anestésicos entre profesionales.








