OPOSICIÓN

María Eugenia Vidal habló sobre la interna de Juntos por el Cambio

"Estamos demasiado pronto debatiendo quiénes serán los candidatos", alertó la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires, que es una de las figuras de la oposición que puede terminar como candidata presidencial para 2023.

La diputada María Eugenia Vidal publicó una carta abierta en su cuenta de Facebook en la que se refirió a la interna de Juntos por el Cambi o (JxC) y consideró al respecto que "podemos estar cometiendo un error".

"Estamos demasiado pronto debatiendo quiénes serán los candidatos", alertó la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires, que es una de las figuras de la oposición que puede terminar como candidata presidencial para 2023.

"Con enfrentamientos en público, definiendo al otro por su peor atributo por una cuestión táctica, lo único que se logra es alejarnos de la gente, alejándonos de esa energía que realmente va a permitir transformar la realidad", redactó.

"Yo creo que JxC va a ganar en 2023 y que el desafío es trabajar para que ese momento nos encuentre en su mejor versión, independientemente de quién sea el candidato", agregó Vidal.

El año terminó, por primera vez en mucho tiempo, con una alegría en el corazón de los argentinos. Además, terminó con algo mucho más importante: con esperanza. La Selección despertó algo que estaba dormido: la idea de que con los valores correctos, con esfuerzo, talento y compañerismo, se puede superar cualquier obstáculo y lograr un objetivo que parece inalcanzable.

Es por eso que la Selección también me hizo terminar de confirmar algo que vengo pensando: muchas veces los políticos no estamos a la altura de las circunstancias. Y acá no estoy hablando del kirchnerismo, que ha demostrado que quiere jugar afuera del sistema. Hablo de nosotros. Supe ser parte de un equipo al que todos menospreciaban ("no saben nada de política", "son todos chetos", "creen que van a ganar con globos") y que desde el 2007 demostró que se podían hacer las cosas distintas en Argentina. En el 2015 logramos lo que nadie pensaba posible: fuimos parte de una coalición que pudo ganar la Nación, la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Jujuy, Mendoza, Corrientes y una infinidad de intendencias en todo el país. Tenemos que volver a tener esa potencia, ese liderazgo, esa capacidad de representar los intereses de los argentinos de todo el país.

Personalmente, gestionar la Provincia de Buenos Aires fue el desafío más importante de mi vida. Era la primera vez en casi 30 años que otro partido político gobernaba la provincia, fue la primera vez que una mujer se tuvo que enfrentar al entramado político de los "Barones del Conurbano", la primera vez que alguien le quiso poner un freno firme al narcotráfico. Y creo que hicimos muchas cosas buenas y muchas que hoy haría de forma diferente.

Pero también es cierto que haber perdido la elección del 2019 me generó una profunda herida. No por la pérdida del poder. Sino porque realmente sentí que dejé todo lo que tenía en la cancha y no alcanzó. Que no había una mejor versión de mí que la que intenté dar en esos 4 años de gestión: fui disciplinada, trabajé sin descanso, intenté escuchar a todo el mundo, aprender, tomar decisiones que beneficiaran el largo plazo, enfrentar a corporaciones. Y cuando terminó la gestión, la sensación de que todo eso no había alcanzado, me hizo un profundo daño. Principalmente porque sentí que había desilusionado a todos aquellos que habían creído en mí.

Estar en política es estar dispuesto a que te digan de todo. Incompetente, Heidi, Leona, hiena, inexperta, que quería traicionar a Mauricio, que estaba sometida a los deseos de Mauricio, que gané por ser mujer y que yo era una mujer que no representaba los valores del feminismo. Me han dicho hasta "falopera". Imaginate. Algunos creen que lo que más me afectó fue que llenaran las redes sociales diciéndome que estaba "gorda". Pero lo que me afectó realmente en estos años fue que en este último tiempo me dijeran que estoy "desangelada". Que perdí mi fuerza. Eso que me hacía distinta a los demás. Y me afectó porque por un tiempo un poco de razón tuvieron. Me sentía sin foco, sin esa claridad de estar convencida de cuál era el camino correcto hacia adelante.

Y eso fue porque, como a cualquier persona que transita el poder público, en algún momento nos sucede confundir de dónde viene nuestra fuerza. A veces uno cree que esa fuerza viene de uno mismo: de su capacidad de liderazgo, de organizar equipos, de definir políticas públicas adecuadas, de generar consensos para llevarlas adelante. Todo eso es real. Pero la verdadera fuerza viene de estar en sintonía con la sociedad. De sentir que uno es un vehículo de los deseos, esperanzas y necesidades de los argentinos. Que uno es un catalizador más que un creador. Y que son los argentinos los que marcan el camino, y las formas. A lo sumo uno le aporta su personalidad, su tono, su esfuerzo. Pero me di cuenta de que durante mucho tiempo busqué en mí una fuerza que no me pertenece. Que es solo el reflejo de la fuerza de los argentinos.

Es por eso que creo que, a pesar de que falta todavía para las elecciones, en Juntos por el Cambio y en el PRO podemos estar cometiendo un error. Estamos demasiado pronto debatiendo quiénes serán los candidatos. Cuando en realidad deberíamos preguntarnos ¿Qué esperan los argentinos? ¿Cómo podemos ayudarlos a conseguir su máximo potencial? Porque esa es la energía que cualquiera que gane va a tener a su favor para gobernar un país con demasiados problemas y necesidades de transformación difíciles.

Con enfrentamientos en público, definiendo al otro por su peor atributo por una cuestión táctica, lo único que se logra es alejarnos de la gente, alejándonos de esa energía que realmente va a permitir transformar la realidad. Y estamos dañando algo muy valioso, porque es la primera vez en décadas que Argentina tiene una coalición competitiva con los valores de la democracia, la república y la voluntad de romper el status quo como un norte que compartimos. Yo creo que JxC va a ganar en 2023 y que el desafío es trabajar para que ese momento nos encuentre en su mejor versión, independientemente de quién sea el candidato.

El otro día alguien de mi equipo me hizo notar que en el contexto creciente de violencia y muerte en Rosario, no hay ni un solo tuit del Presidente que mencione al "narcotráfico". Para un político que habla de absolutamente todos los temas, es llamativo. Pero en realidad no lo es. Porque es un tema tan grande, tan complejo y tan arraigado que hay dos opciones: o lo negás, o lo enfrentas a fondo. JxC está convencido de que el narcotráfico no tiene lugar en la Argentina. Pero necesitamos que ese pacto sea más grande. Necesitamos que dirigentes sociales, políticos, empresarios, academia, periodistas y sociedad civil entiendan dónde está la Argentina hoy con este tema y que sea un compromiso transversal erradicar este problema. El narcotráfico es la organización criminal que, con mucho dinero, penetra en nuestros barrios, corrompe a todos los sectores, asesina a cielo abierto y se cree impune. Si no ponemos esto entre nuestros objetivos primordiales, estamos condenando a las próximas generaciones a la violencia y la inseguridad.

El otro día alguien me dijo: "yo confiaba en vos, pero en un momento te fuiste y nos dejaste solos ¿por qué debería confiar en vos ahora?". Es probablemente lo más duro que escuché en mi vida política. Pero es algo que tengo que responder de frente. Ser político es una tarea que demanda la vida entera. Una relega afectos, sueños, salud. En un momento de mi vida me pregunté si quería seguir ese camino. Si realmente valía la pena. Y a pesar de los miedos o las dudas todos los días una voz en el fondo de mi cabeza dice "Sí, vale la pena".

Estoy más convencida que nunca de que los argentinos merecemos una vida mejor. Y quiero ser protagonista de ese cambio. Hoy elijo más que nunca estar acá. Voy a estar hoy, en el 2023, en el 2024, en el 2027 y hasta que los argentinos sigan sintiendo que tengo algo que aportar.

Así como en el Mundial sentimos que cada uno con su cábala, con su promesa, con su energía, aportaba algo mágico a que las cosas salieran bien en una cancha a miles de kilómetros, la política tiene algo de eso también. Hay que creer que lo que viene puede estar mejor y que lo que uno hace todos los días contribuye en esa dirección. Hay que creer que con una sociedad activa, donde todos nos involucramos desde cada lugar y con los valores correctos, podemos cambiar el rumbo de lo que viene.

Les deseo un feliz año nuevo y que el 2023 nos encuentre juntos por el cambio.

Fuente, NA



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