Internacional

Trump quiere comprar Groenlandia por USD 700.000 millones

El presidente de los Estados Unidos busca quedarse con un territorio clave en el hemisferio norte.

Estados Unidos podría tener que pagar hasta USD 700.000 millones si Donald Trump concreta su objetivo de adquirir Groenlandia, el enorme territorio semiautónomo que hoy forma parte del Reino de Dinamarca y que el presidente estadounidense considera una pieza estratégica clave en el Ãrtico frente al avance de Rusia y China.

La cifra surge de una estimación realizada por académicos y exfuncionarios estadounidenses en el marco de la planificación interna de la Casa Blanca, y equivale a más de la mitad del presupuesto anual del Departamento de Defensa de EE.UU., lo que ya generó alarma tanto en Europa como en el Congreso norteamericano.

Aunque Trump aseguró que "de una forma u otra" Groenlandia terminará bajo control estadounidense, tanto el gobierno danés como las autoridades groenlandesas rechazaron de plano la idea. "Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos ni estar gobernada por él", afirmó la canciller Vivian Motzfeldt, mientras que la ministra de Recursos Minerales, Naaja Nathanielsen, admitió que la presión política es tan fuerte que "hay gente que no puede dormir".

Pese a esa resistencia, la Casa Blanca ya activó contactos diplomáticos: el secretario de Estado Marco Rubio y el vicepresidente JD Vance se reunieron con representantes de Dinamarca y Groenlandia para explorar una propuesta formal de compra o, al menos, un acuerdo de asociación estratégica que permita a EE.UU. ampliar su presencia militar y de seguridad en la isla.

Entre las alternativas que se analizan figura un "compact of free association", un esquema por el cual Washington brindaría asistencia financiera a cambio de instalar bases y sistemas de defensa, como ya ocurre con Micronesia, Palau y las Islas Marshall, lo que sería más barato que pagar el precio completo de una compra directa.

El interés de Trump no es nuevo: ya en su primer mandato había insinuado la operación, pero ahora, en su segundo período, la convirtió en una prioridad, incluso nombrando a un enviado especial para Groenlandia. El argumento central es evitar que, ante una eventual independencia, la isla quede bajo la influencia de potencias rivales.

Sin embargo, la mayoría de la población groenlandesa -alrededor del 85 %, según encuestas- rechaza integrarse a Estados Unidos, y tanto Dinamarca como los aliados europeos advirtieron que no permitirán una vulneración de su soberanía, en un conflicto que podría tensar como nunca a la OTAN.

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