Luego de la caída de Maduro, Delcy Rodríguez cumple su primer mes como presidenta
Su gestión se concentra en estabilizar el sector petrolero y en liberalizar la economía bajo tutela externa
A un mes de la captura y salida de Nicolás Maduro tras una operación militar estadounidense que lo sacó del país el 3 de enero, Delcy Rodríguez cumple este jueves su primer mes como presidenta encargada de Venezuela, un liderazgo condicionado por las exigencias de Donald Trump y el entorno de Washington en lo que hace al petróleo y la economía nacional.
Rodríguez asumió la presidencia interina el 5 de enero ante la Asamblea Nacional tras la detención de Maduro y desde entonces ha tratado de imprimir un estilo pragmático, con menos discurso combativo y más apertura hacia políticas que permitan atraer inversión extranjera y asegurar cierta estabilidad interna, aunque su margen de maniobra sigue limitado por el gobierno estadounidense.
En este primer mes, su administración promovió la liberación de presos políticos, anunció una ley de amnistía que podría cerrar centros de detención como El Helicoide y presentó reformas para abrir el sector petrolero al capital extranjero, un giro notable respecto al estatismo que caracterizó al chavismo tradicional.
La reforma de la Ley de Hidrocarburos, en particular, marca un cambio estratégico: apuntala la producción y exportación de crudo como motor de recuperación económica, alineándose con los intereses de Estados Unidos en la industria energética venezolana.
Al mismo tiempo, Rodríguez navega tensiones internas, con sectores del chavismo más radical que critican la pérdida de privilegios y cuestionan la legitimidad de su gestión, mientras intenta consolidar un equilibrio entre conservar estructuras del poder heredadas y trasladar señales de apertura al exterior.
La economía venezolana, profundamente afectada durante años de crisis política y caída de la producción petrolera, muestra signos iniciales de transformación, aunque persisten dudas sobre la transparencia del proceso de transición y el rol que seguirá desempeñando Estados Unidos en la dirección del país.








