Irán anunció que se baja de la Copa del Mundo por la guerra
El Ministro de Deportes iraní aseguró que "no hay condiciones" para jugar en Estados Unidos tras el asesinato de su Líder Supremo. El retiro deja una plaza vacante en Asia y abre un escenario de sanciones millonarias por parte de la FIFA.
La noticia sacudió las oficinas de Zúrich. Ahmad Donyamali, ministro de Deportes de Irán, fue tajante: el país no enviará a su selección a jugar en suelo estadounidense (donde tenía programados partidos en Los Ángeles y Seattle). La razón es política y humanitaria: consideran una afrenta jugar en el país que encabezó la ofensiva donde murió su líder el pasado 28 de febrero.
El caos reglamentario y la vacante de Irak
El retiro de Irán activa el protocolo de emergencia de la FIFA:
Multas pesadas: Al faltar menos de 100 días, Irán enfrentaría una multa de al menos 550.000 euros, además de tener que devolver los fondos de preparación y arriesgarse a ser expulsado de futuras competencias internacionales.
El sucesor: La plaza de Irán en el Grupo de Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda debería ser ocupada por otro equipo de la Confederación Asiática (AFC). Irak es el candidato natural, pero hay un problema: el equipo iraquí también pidió postergar su repechaje por la inestabilidad en la región.
Miedo a las deserciones: El régimen no olvida lo ocurrido en la Copa de Asia en Australia, donde seis jugadoras pidieron asilo humanitario. Jugar en EE. UU., bajo la administración Trump (quien prometió proteger a atletas desertores), es visto por Teherán como una trampa para "secuestrar" a sus deportistas.
"Un pequeño precio a pagar"
Mientras Irán denuncia una "masacre de inocentes", la diplomacia deportiva se rompe. La FIFA de Gianni Infantino intenta mediar, recordando que incluso Donald Trump había dado el visto bueno para que el combinado persa sea "bienvenido" al país. Sin embargo, para Teherán, la herida del asesinato de Jamenei clausura cualquier posibilidad de fair play.






