Actualidad

La industria textil, en crisis: 80% de las máquinas paradas y 11.000 empleos perdidos en un año

La fuerte caída del consumo interno golpea a la producción y deja fábricas casi paralizadas.

La industria textil argentina atraviesa uno de sus peores momentos en décadas, con niveles de actividad en caída, fábricas semiparalizadas y miles de despidos en el último año. El derrumbe del consumo interno aparece como el principal factor detrás de un escenario que desde el sector ya describen como crítico.

Los datos más recientes reflejan la magnitud del problema: el 63% de las empresas registró caídas en su nivel de actividad entre enero y febrero, mientras que las ventas retrocedieron un 8,4% en ese mismo período. En términos interanuales, la contracción alcanza el 25,7%, según cifras de las cámaras del sector.

A esto se suma un dato que grafica el freno productivo: el uso de la capacidad instalada se encuentra en niveles mínimos. En enero, según el INDEC, apenas se utilizó el 23,7% de la maquinaria disponible, incluso por debajo del ya bajo 33,9% registrado un año antes.

El impacto en el empleo es directo. En los últimos 12 meses se perdieron 11.000 puestos de trabajo formales en los rubros textiles, confecciones, cuero y calzado, y la caída asciende a 19.000 empleos si se amplía la comparación a dos años.

La tendencia, lejos de estabilizarse, se profundiza. Actualmente, el 21% de las empresas ya despidió personal o evalúa hacerlo, mientras que un 25% directamente dejó de reemplazar trabajadores que se retiran, lo que evidencia un ajuste sostenido en toda la cadena.

En paralelo, las empresas enfrentan problemas financieros crecientes, con atrasos en pagos a proveedores y dificultades para sostener la producción, en un contexto de costos elevados y menor demanda.

Un sector paralizado y en alerta

Desde el sector sindical advierten que la situación es límite y apuntan directamente contra el contexto económico. Según la Asociación Obrera Textil, la apertura de importaciones y la caída del poder adquisitivo profundizan la crisis.

"El problema central es que no hay consumo: la gente no tiene recursos y eso impacta de lleno en la producción", señalan desde el gremio, donde aseguran que siete de cada diez máquinas están paradas en las fábricas.

Además, cuestionan que la mayor competencia de productos importados termina desplazando a la producción local sin generar una mejora en los precios ni en el nivel de actividad, lo que agrava aún más el deterioro del sector.

Esta nota habla de:
Más de País