El Gobierno deberá recortar un 19% el gasto discrecional para mantener el superávit
Según un informe del IERAL, la rebaja de impuestos prevista en la Reforma Laboral y una inflación mayor a la esperada obligarán a profundizar el recorte en las partidas que no se ajustan automáticamente.
El objetivo de un superávit primario del 1,5% del PBI para 2026 está bajo la lupa. Si bien la mayor inflación (proyectada por privados en 23% frente al 10,1% oficial) ayuda a la recaudación, también dispara el gasto en jubilaciones y AUH. Pero el verdadero desafÃo es el "agujero" que dejarÃa el alivio fiscal a las empresas.
El costo de la Reforma Laboral
El paquete tributario que el Senado tratará en febrero incluye una fuerte reducción de la carga impositiva. Según el IERAL, esto tiene un costo fiscal directo:
Contribuciones patronales: Su reducción restarÃa 0,5 puntos del PBI.
Impuesto a las Ganancias (Empresas): La rebaja costarÃa otros 0,33 puntos del PBI.
Impacto total: Casi 0,8% del PBI menos en recaudación, que Nación y Provincias dejarÃan de percibir.
¿Dónde pasará la motosierra?
Para compensar esa menor recaudación y el aumento del gasto indexado (jubilaciones), el Gobierno no tiene margen en las partidas automáticas. Por lo tanto, el ajuste caerá sobre el gasto discrecional (obra pública, transferencias a provincias, subsidios y funcionamiento del Estado):
CaÃda real del 19%: Es lo que deberÃa bajar el gasto discrecional para cumplir la meta.
Suba nominal mÃnima: Mientras la inflación serÃa del 23%, estas partidas solo podrÃan aumentar un 4% nominal en todo el año.
Incluso sin reforma: Si la Reforma Laboral no saliera, el ajuste discrecional igual deberÃa ser del 9% real debido a las nuevas leyes de financiamiento universitario y discapacidad que no estaban en el presupuesto original.
El espejo de 2025: Cómo se financió el superávit
El informe del IARAF revela la estrategia que Milei aplicó el año pasado y que planea repetir:
Aumento en Jubilaciones: El gasto indexado subió $7,8 billones (15% real).
El recorte compensatorio: Para pagar esa suba, se podaron $7,1 billones (11% real) en subsidios y gasto social.
Resultado: El gasto total de 2025 fue casi igual al de 2024, pero con una redistribución interna: más para jubilados, mucho menos para el resto de la asistencia estatal.
Las 3 variables que complican el 2026:
Inflación: Estimada en 23% vs. 10,1% oficial (ajusta jubilaciones al alza).
Nuevas leyes: Discapacidad y Universidad (gastos no previstos).
Reforma Laboral: El costo de bajar impuestos para fomentar el empleo privado.
Conclusión
El ministro Caputo enfrenta una encrucijada: el éxito de la Reforma Laboral (que busca reactivar la economÃa) le quita recursos fiscales en el corto plazo. La única forma de mantener el superávit prometido es que el gasto "no indexado" prácticamente se congele en términos nominales, lo que anticipa un febrero de máxima tensión con gobernadores y universidades.