Lapidaria editorial de fontevecchia: "Milei no demostró nada"
El fundador de Perfil cuestionó con dureza el relato épico del Presidente y sostuvo que no hay evidencias de que el experimento libertario esté generando desarrollo.
"Solo es un fanfarrón, que toda su vida fue menospreciado y marginado, que habla mucho pero de hazañas que se inventa". Con esa frase, Jorge Fontevecchia lanzó una de las críticas más duras contra el presidente Javier Milei, a quien acusó de construir un relato personal épico sin respaldo en la economía real.
Según la editorial, la historia personal del mandatario, marcada por la sensación de marginación, lo empuja a una necesidad constante de demostrar: demostrar que no está solo, que recibe admiración, que puede encarnar una cruzada histórica y que su teoría económica es superior. Ese impulso, plantea Fontevecchia, se traduce en gestos grandilocuentes más orientados a la validación personal que a los resultados concretos.
Milei presenta su rumbo como una demostración histórica de superioridad ideológica, pero la Argentina real no funciona como laboratorio involuntario. Mientras el Presidente construye un relato místico del anarcocapitalismo entre giras, celebraciones y discursos épicos, los costos recaen sobre la producción y el empleo.
Los indicadores económicos, sostiene el análisis, muestran una economía que sobrevive con asistencia financiera externa y una industria que pierde terreno día tras día. No hay evidencia de que el libertarismo extremo esté generando desarrollo sostenible; por el contrario, abundan señales de desindustrialización, dependencia y creciente fragilidad estructural.
%uD83D%uDCA5 "MILEI NO DEMOSTRÓ NADA" El DEMOLEDOR editorial de Jorge Fontevecchia que cerró con una canción sobre "un FANFARRÓN que HABLA DE MÁS sobre HAZAÑAS QUE SE INVENTA"
— Revolución Popular (@RPN_Oficial) January 28, 2026
%uD83D%uDDE3%uFE0F "Un MARGINADO, MENOSPRECIADO con el deseo de demostrar QUE NO ESTÁ SOLO o que MUJERES BELLAS LE DAN ATENCIÓN" pic.twitter.com/2f9ZCSXM42
Como ejemplo, la editorial menciona la reivindicación del "sálvese quien pueda" empresarial y el desprecio por políticas de protección estratégica. Esa visión dogmática del mercado contrasta incluso con países como Estados Unidos, que combinan apertura con defensa activa de sus propios intereses productivos. La distancia entre la fantasía teórica y la economía concreta se vuelve cada vez más difícil de disimular.
Las últimas apariciones públicas del Presidente, lejos de moderar el tono, profundizan la megalomanía. El denominado "tour de la gratitud", presentado como una gira para agradecer el apoyo electoral, admite otra lectura: la convicción de que la sociedad debería agradecerle haber sacado al país de la crisis y haber probado de manera definitiva su modelo.
Para Fontevecchia, lo único que Milei logró demostrar es que las nuevas herramientas digitales permiten que un liderazgo solitario y sin partido nacional llegue al poder en un contexto de desanclaje de la política tradicional. Lejos de una demostración científica, lo que se observa es un experimento social a cielo abierto donde la variable de ajuste es la producción y el trabajo argentino.
La práctica, concluye la editorial, desmiente la épica: fábricas que cierran, persianas bajas y trabajadores que quedan fuera del sistema. Gobernar no es una terapia de revancha personal ni un show permanente, sino administrar tensiones sociales, proteger estructuras estratégicas y evitar que la industria del país se desintegre. Los números, finalmente, cuentan una historia mucho menos grandiosa y bastante más dolorosa.








