Kicillof se planta como candidato: "Una Argentina que no se arrodille ni se entregue"
El gobernador bonaerense endureció su discurso, habló en clave nacional y dejó entrever su proyección presidencial. En plena crisis fiscal, busca liderar la oposición con una narrativa de soberanía y resistencia.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, dejó de hablar como administrador provincial y comenzó a expresarse como referente nacional. "Tenemos que trabajar por una Argentina que no se arrodille ni se entregue", afirmó en un acto con fuerte tono opositor, en lo que muchos interpretaron como el inicio formal de su posicionamiento presidencial.
El discurso no fue casual. La provincia enfrenta una caída abrupta de recursos y tensiones salariales con los estatales, pero Kicillof eligió ampliar el foco y apuntar directamente al modelo económico del Gobierno nacional. Sin mencionarlo explícitamente, cuestionó el ajuste fiscal, la apertura comercial y la política exterior alineada con Estados Unidos.
En el peronismo, su figura empieza a consolidarse como la principal referencia territorial frente a una conducción nacional fragmentada. Gobernadores del interior, intendentes del conurbano y sectores sindicales observan en Kicillof un liderazgo con volumen electoral y capacidad de confrontación ideológica.
La frase "no arrodillarse" remite a la tradición soberanista del peronismo y busca contrastar con lo que el kirchnerismo duro define como una "entrega" de activos estratégicos. El gobernador intenta capitalizar el malestar social creciente y construir una alternativa de cara a 2027.
El desafío no es menor: deberá sostener la gestión en la provincia más grande del país mientras construye un relato nacional competitivo. Pero el mensaje fue claro: Kicillof ya juega en otra liga.
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