MARÍA EUGENIA VIDAL

El Plan V: Bajo perfil y mesa chica para definir su futuro

Algunos la tientan para que vuelva a competir en la Ciudad, posicionándose para suceder a Larreta en 2023. Otros suponen que aprovechará su alto nivel de popularidad en la Provincia y que irá en la boleta bonaerense de Juntos por el Cambio.

Durante la primera gestión de Mauricio Macri como Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2007-2011), a María Eugenia Vidal le tocó ocupar el cargo de ministra de Desarrollo Social.

Llevaba más de dos años al frente de esa cartera cuando se sucedieron una serie de hechos desafortunados que, sin pretenderlo, fueron posicionándola como uno de los cuadros políticos más importantes del PRO.

Primero, las tres inundaciones ocurridas en apenas una semana, en febrero de 2010, donde hubo cortes de luz, caos de tránsito,y grandes pérdidas económicas para los vecinos y los comerciantes de la Ciudad. Luego, las tomas de los parques Indoamericano (diciembre de 2010) y Avellaneda (marzo de 2011).

En las inundaciones, Vidal exhibió una enorme capacidad para gestionar la crisis. En las tomas, demostró ser implacable a la hora de negociar.

Con apenas 36 años, la chica de Flores nunca se escondía. Ponía la cara y el cuerpo en las situaciones más difíciles, y le sobraba carácter a la hora de enfrentar las cámaras y los micrófonos.

El propio Macri la ponderó en una visita a la Villa 31: "Es la mejor ministra que tengo", dijo.

Cuando el Jefe de gobierno porteño fue por la reelección, no lo dudó y la eligió como su compañera de fórmula.

Con apenas 36 años, la chica de Flores nunca se escondía. Ponía la cara y el cuerpo en las situaciones más difíciles, y le sobraba carácter a la hora de enfrentar las cámaras y los micrófonos.

Macri encaró su segundo mandato en 2011 sabiendo que en 2015 iría por la Presidencia de la Nación y que Horacio Rodríguez Larreta sería su sucesor en la Ciudad. Desde la Fundación Pensar -el thinktank que elabora las estrategias electorales del PRO-, alguien imaginó que María Eugenia podría llegar a ser una buena candidata para la Provincia de Buenos Aires. Menos que una botella al mar, considerando que el distrito más grande y populoso del país era gobernado por el peronismo desde 1987.

Vidal comenzó a recorrer la Provincia en 2014 buscando posicionarse como candidata a gobernadora. Durante la temporada de verano visitó los municipios de la Costa Atlántica y a lo largo del año se reunió con algunos intendentes y referentes de su espacio político, como también con vecinos de diferentes localidades del conurbano y del interior que iba visitando cada semana en los famosos timbreos.

Nadie -ni siquiera ella- creía que tenía reales chances de ganar la Provincia. Pero una combinación de factores hizo que los planetas se alinearan.

Cristina Fernández de Kirchner eligió al peor candidato que podía haber elegido para ese momento: Aníbal Fernández.

La verborragia del entonces Jefe de Gabinete, su obsecuencia hacia CFK y su posición a favor de la despenalización de las drogas, sumado a declaraciones tales como "la inseguridad es una sensación" o "en Argentina hay menos pobres que en Alemania", arrancaron jugándole en contra.

Para colmo, en plena campaña, Anìbal no tuvo mejor idea que bautizar a Vidal con el apodo de "Heidi", dando a entender que la candidata del PRO era demasiado blandita para gobernar la Provincia, un territorio complejo y desigual, en el que los barones del conurbano, los gremios y la Policía Bonaerense siempre han pisado demasiado fuerte.

Lejos de dañarla, terminó haciéndole un gran favor.

Muy rápido de reflejos, el gurú y asesor del PRO, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, logró instalar el eslogan: "¿A quién le confiaría sus hijos? ¿A Aníbal Fernández o a María Eugenia Vidal?".

El dardo de Aníbal volvió como un boomerang en forma de polarización. Al electorado bonaerense, harto de la inseguridad, de la violencia, del avance narcotráfico, de la falta de cloacas y asfalto, de las inundaciones y del constante deterioro social, se le presentaban dos opciones dentro del menú: mantener el statu quo o apostar al cambio.

Al margen de que el clima electoral era proclive al volantazo, derrotar al aparato del PJ bonaerense asomaba como una utopía. Pero el malintencionado informe de "La Morsa" emitido en el programa de Jorge Lanata fue "el cajón de Herminio Iglesias" que torció el destino y terminó sepultando las aspiraciones del quilmeño: Vidal se impuso con el 39,42% de los votos frente a los 35,28% de Aníbal y se convirtió en la primera gobernadora mujer en la historia de la Provincia de Buenos Aires y la primera política no peronista en administrar ese distrito en 28 años.

Lo más asombroso de aquella elección quizás haya sido que una fuerza política nueva, apoyada siempre en los focus group, las redes sociales, las encuestas y el marketing político, le haya arrebatado al peronismo su principal bastión electoral haciendo lo que el peronismo históricamente supo hacer: bajar al territorio.

"Yo no vengo a hablar, sino a escuchar", aclaró Vidal en su primer discurso como gobernadora electa, el 25 de octubre de 2015, en el bunker de Costa Salguero.

Se convirtió en la primera gobernadora mujer en la historia de la Provincia de Buenos Aires y la primera política no peronista en administrar ese distrito en 28 años. 

Dos días más tarde, en su editorial publicada en Clarín, Ricardo Roa disparó: "Una le habla a la gente desde la Cadena Nacional: hizo 44 en lo que va del año. Impone su visión del mundo, de la historia, de la Argentina. La otra escucha, atiende, tiende su mano, agradece. Una habla desde arriba. La otra va de casa en casa, golpea puertas, espera. ¿Quién es de derecha y quién no?".

La estrategia de polarización esta vez resultaba eficaz para marcar el contraste con Cristina, la que nunca escuchaba a nadie, la que bajaba línea con el dedito en alto.

A caballo del "Sí, se puede!", Vidal también buscó diferenciarse de su predecesor, Daniel Scioli, quien se cansó de repetir en cuanto estudio de televisión le tocó visitar que Buenos Aires era "una provincia inviable".

Beneficiada por una inyección de fondos colosal destinada para obras viales y de saneamiento, Vidal buscó mostrarse como una gobernadora que venía a hacer lo que otros debieron haber hecho mucho antes y no hicieron. También como una Leona que llegaba al sillón de Dardo Rocha no para perpetuarse, sino para transformar a la Provincia dando peleas que nadie se había animado a dar, contra un sistema corrupto y enquistado en el poder desde hacía años. La famosa lucha contra las mafias que Lanata tituló "Heidi contra Los Soprano" y que la llevó a mudarse de su casa del barrio de Castelar a una residencia especial dentro de la Base Aérea Militar de Morón.

El fracaso económico del gobierno de Macri la arrastró a la derrota en 2019, cuando Axel Kicillof, candidato del Frente de Todos, obtuvo el 52,10% de los votos frente al 38,49% obtenido por ella.

Alejada de la función pública, la chica de Flores dedicó el 2020 a recuperar el tiempo perdido junto a sus hijos, familiares y amigos, a rehacer su vida sentimental con el periodista Enrique Sacco, y a trabajar como docente universitaria y asesora en una ONG social.

Mientras tanto, puertas adentro del espacio político, Vidal se fue distanciando del ala dura de Juntos por el Cambio liderada por Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Miguel Pichetto, para alinearse al discurso más moderado que encarnan Rodríguez Larreta, Jorge Macri y Diego Santilli, algo que seguramente veremos reflejado en el libro que verá la luz en marzo de este año y en el que contará detalles y compartirá experiencias sobre su paso por la gobernación bonaerense.

Vidal buscó mostrarse como una gobernadora que venía a hacer lo que otros debieron haber hecho mucho antes y a transformar la Provincia dando peleas que nadie se había animado a dar. La famosa lucha contra las mafias que Lanata tituló "Heidi contra Los Soprano".

Desde algunos sectores la tientan para que vuelva a competir en la Capital Federal, posicionándose para suceder a Larreta en 2023. Otros suponen que aprovechará su alto nivel de popularidad en la Provincia y que irá en la boleta bonaerense de JXC. Lo cierto es que, por el momento, ella no da pistas y su futuro político es toda una incógnita.

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