Escándalo en el INDEC, echan a Marco Lavagna y hay dudas sobre la veracidad de los datos de inflación
El Gobierno no estaba de acuerdo con su forma de medir el IPC y decidió desplazarlo del cargo. Hay polémica.
La salida de Marco Lavagna de la conducción del INDEC generó un fuerte impacto político y económico. La renuncia se produjo a solo ocho días de la difusión del dato de inflación de enero de 2026 y en medio de tensiones internas por la implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Desde el Gobierno aseguraron que la decisión estuvo vinculada a diferencias sobre el momento en que debía aplicarse la nueva metodología. Sin embargo, el episodio reavivó cuestionamientos sobre la transparencia de las estadísticas oficiales y abrió dudas sobre la confiabilidad de los datos de inflación difundidos en los últimos meses.
El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que el cambio en el IPC debía realizarse una vez consolidado el proceso de desinflación. Según afirmó, los cálculos con la nueva canasta no arrojaban diferencias significativas respecto del índice vigente, por lo que no consideró urgente su implementación.
Lavagna había asumido al frente del organismo en 2019, durante el gobierno de Alberto Fernández, y continuó en el cargo tras la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. Su perfil técnico le permitió atravesar distintos cambios políticos, aunque su salida se da en un contexto particularmente sensible para la credibilidad del INDEC.
La renuncia no solo generó ruido puertas adentro del organismo, sino también en el mercado y entre economistas, que siguen con atención la definición sobre cuándo y cómo se aplicará el nuevo índice de precios.
El trasfondo del nuevo IPC y las dudas que deja la salida
El nuevo Índice de Precios al Consumidor estaba basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018 y modificaba de manera relevante las ponderaciones de la canasta. En particular, otorgaba mayor peso a rubros como vivienda, servicios públicos y transporte, lo que implicaba que aumentos en tarifas y alquileres tendrían un impacto mayor en la inflación medida.
Especialistas coinciden en que, en un contexto de suba de servicios por encima de los bienes, el nuevo IPC podría mostrar registros más altos que la medición anterior. Aunque desde el Ministerio de Economía minimizaron esas diferencias, la postergación del cambio y la salida de Lavagna alimentaron sospechas sobre el uso político del indicador.
Más allá del debate técnico, el IPC es una variable clave para la economía cotidiana: define actualizaciones de jubilaciones, planes sociales, contratos de alquiler, tarifas e impuestos. Por eso, la incertidumbre en torno a su metodología y la conducción del organismo vuelve a poner en discusión la independencia del INDEC y la confianza en los datos oficiales, un tema sensible en la historia reciente del país.








